Te compartimos la mejor manera de organizar las finanzas en pareja en una guía de 4 pasos.

Paso uno: Planeación y orden

Lo ideal es tener siempre fijo un presupuesto. El presupuesto siempre es el primer paso en cualquier asunto de finanzas.  Les permitirá alcanzar sus objetivos, sin dañar su estabilidad financiera. El éxito aquí es gastar menos de lo que se gana y de manera programada.

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Paso dos: Comunicación

Antes de comenzar una vida en pareja, es recomendable hablar de los ingresos y las deudas que cada uno aportará a la relación.

Las finanzas no deben ser un tema de conflicto en una relación, es necesario que ambos conozcan sus planes, deseos y preocupaciones. De esta forma podrán establecer prioridades e identificar lo que necesitan para concretar sus ideas y metas.

También es bueno conocer las metas individuales, cada persona tiene su forma de gestionar el dinero. Lo que ambos deben tener en común es respeto, empatía y conciencia.

Paso tres: Ahorro y prevención

Es muy importante que ambos establezcan un plan de ahorro, una vez fortalecido este hábito, pueden hasta contemplar la posibilidad de invertir en algún proyecto juntos, o tenerlo como sustento al momento de emergencias. Recuerden que un plan de vida implica decisiones a largo plazo y deben estar preparados para enfrentar el futuro.

Paso cuatro: Construir el patrimonio

Iniciar una vida en pareja, implica también la construcción de un patrimonio juntos, y esto es posible cuando existe balance en los gastos.

Tu patrimonio no sólo es el dinero o la casa que tienen. Son todos aquellos bienes materiales que poseen, además de valor económico, tienen un valor sentimental ya que han sido el fruto de tu esfuerzo y del trabajo de ambos.

¿Cuánto debe aportar cada uno para construir un patrimonio?

Decidir cuánto aportará cada uno para financiar la vida en común es un reto.

La fórmula del «50/50» (mitades iguales) funciona, pero el problema se presenta cuando los ingresos son muy dispares.

Lo más acertado es hacer un aporte individual en relación al nivel de recursos que cada uno tiene.

La fórmula del Aporte proporcional es simple, hay que organizar las cuentas para calcular el porcentaje que cada uno debería aportar al fondo común.

Ese porcentaje puede ser calculado para cada gasto, o aún más fácil, repartir qué cuentas pagará cada uno, siguiendo el principio de la proporcionalidad.

Por ejemplo, uno se hace cargo del pago de los gastos básicos y el supermercado, y el otro se hace cargo de otros gastos que sean equivalentes a la proporción del aporte que le corresponde realizar.

Recuerden que construir tu patrimonio familiar no es ganar la lotería. Necesitas dedicación y disciplina para lograrlo